sábado, 1 de agosto de 2009

Saltar el cerco...


Decir que vivimos inmersos en información, a esta altura, es una verdad innegable. Estamos todo el día bombardeados por la "realidad". A la mañana, TN o la radio nos dicen cuales son las claves del día, es decir, los temas que ellos piensan tocar. También nos dicen qué es lo importante de todo eso, o sea, cómo lo tenemos que pensar.


O, mejor dicho, que no pensemos. Nos dicen que "el gobierno" no puede "hacer frente" a las demandas del campo. Pero ¿alguien plantea si debe hacerlo, por qué y, principalmente, qué beneficios y consecuencias le generaría al país? ¿Alguien dice cuánto gana un "ruralista" por mes?


Pero también nos dicen que los precios no subieron. Basta con ir al supermercado para darse cuenta que no es así. ¿A alguien le importa lo que diga el INDEC?


¿Y la gripe A? Primero, éramos unos fenómenos porque no teníamos muertos. Después, los peores del mundo. ¿Alguien habló de cuántos mueren al año por enfermedades respiratorias? ¿Y de hambre cuántos mueren, hoy? ¿Cuánto ganaron los fabricantes de artículos de limpieza con la "pandemia"?


La verdad no existe, la objetividad tampoco. Estas dos, son las únicas verdades. El resto, son construcciones. O mentiras.

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