martes, 8 de septiembre de 2009

Del chiquero sólo se sale embarrado

Hay cosas que no paran de llamar la atención. Está por demás de claro que el bombardeo mediático de parte de las empresas que componen el Grupo Clarín en contra del proyecto de Ley de medios audiovisuales tiene que ver con su probable pérdida de la  posición de privilegio que tienen en el mercado. En este sentido, es esperable la tergiversación o libre interpretación de cuanto hecho relacionado al tema surga. No significa que sea "ético", acorde o, mucho menos, "objetivo", por utilizar una palabra de significado vacío en estos tiempos.
Sin embargo, lo que no para de llamar la atención son las continuas bombas que caen diariamente desde la tapa del matutino con más tirada del país. Corrupción, lavado de dinero, narcotráfico, más corrupción, lujos obscenos, gastos desmedidos, contactos con mafias polirrubros, y la lista puede seguir tanto, como para transformar este post en una edición extendida de las obras de Proust. 
Pero ¿qué es lo que no para de llamar la atención? En primer lugar, que "ahora dicen que volvió la corrupción", como podría titular tranquilamente el diario. De golpe, aparecieron situaciones escandalosas por doquier, algunas, propias de la gestión del Estado: depende quien gobierna son cosas cotidianas o bombas explosivas. Será noticia si el poder no me tiende la mano, si lo hace, no será nada. Ni "trascendido", información de "fuente que se mantuvo en reserva" o "fuente con llegada a la Presidencia".
En segundo lugar, resulta llamativo la manera en que "Clarín" ha mordido el anzuelo "K". Repasemos un poco. el 28 de junio Néstor Kirchner perdió las elecciones, por lo que el 10 de diciembre perderá el quorum casi propio en Diputados y Senadores. Tal como hizo al asumir en el 2003 con el 22% de los votos y el país completamente desmoralizado, el ex presidente comenzó a esgrimir una agresiva estrategia política en la cual busca enfrentar a sus enemigos, llevándolos a un juego en el que, considera, tiene más por ganar que por perder.
Ahora bien, lo que realmente llama la atención es la forma en que Clarín ha entrado en ese juego, echando por borda el "prestigio" que la opinión pública tenía del medio. ¿Quién conoce a alguien que se haya metido en un chiquero y no haya salido embarrado?

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